Algo que necesitas saber sobre los implantes de mama y una vendedora nunca te va a contar. (2/3)

Capítulo 2:

“Ya que me pongo… ¡me pongo!

Piénsatelo dos veces.

Este post es el segundo de una serie de tres. Ver al anterior.

En los últimos 45 años ha habido una mejora en la seguridad y longevidad de todos los elementos ajenos al cuerpo que se implantan dentro de él. Se han realizado considerables esfuerzos para estructurar los patrones de conducta ante las cirugías de implantes de mama y se ha llegado a la conclusión de que cuando hay una mejora en la comunicación médico-paciente, los resultados quirúrgicos a corto y largo plazo mejoran significativamente.

Así pues, el primer paso para llevar a cabo esta mejora es la educación del paciente. És durante este proceso que el cirujano debe ofrecer el consentimiento informado que hará que éste sea más consciente en sus decisiones. Una información efectiva por parte del cirujano lleva su tiempo; debe ser clara y precisa, y el paciente debe comprender, aceptar y tomar responsabilidad por sus decisiones.

La mayoría de los pacientes tienen solo una idea vaga de los posibles riesgos a largo plazo que puede llegar a tener una mala elección antes de la cirugía; por ejemplo, cuando una paciente desea un implante más grande de lo que sus tejidos pueden llegar a acomodar. La frase “…es que ya que me pongo, ¡me pongo!” es una coletilla que oigo mucho en la consulta. Estas pacientes deben saber que con el paso del tiempo la piel de su cuerpo va a envejecer, va a perder hidratación, se estirará y adelgazará incluida la piel de sus mamas que inevitablemente caerá aún sin un implante. Mientras más grande sea el implante, más adelgazará los tejidos (músculo, glándula, grasa, piel) por la presión ejercida y más caerá la mama con el paso del tiempo.

El cirujano no puede cambiar ni la edad ni la genética de los tejidos de los pacientes. Sin embargo, si puede saber cómo estos factores van a influir después de la elección de un implante de mama, y debe aconsejar la mejor elección para conseguir un óptimo resultado a largo plazo con mínimos riesgos y compromisos.


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